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105 años...¡y bien cumplidos!
Myriam Silva-Warren | CENTRO Tampa
Published: October 21, 2010
Tampa - Emilio "Millito" Navarro parece que bebió el agua de la fuente de la eterna juventud.Published: October 21, 2010
El secreto de Millito para mantenerse en forma a sus 105 años -cumplidos en septiembre- y continuar lúcido lo atribuye a varias cosas.
"Era un fiebru'o del béisbol, el básquetbol y el atletismo. Además, no vivo para comer sino como para vivir", dijo Millito, ex pelotero puertorriqueño, vía telefónica desde Ponce, Puerto Rico, haciendo uso del altavoz.
Millito es la excepción a la regla, pues sobrepasa la expectativa de vida de los hombres hispanos, que es de 77.9 años, según un estudio realizado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), entidad del Departamento de Salud y Servicios Humanos del gobierno.
De acuerdo con el estudio, un hispano que haya nacido en el 2006 tiene una expectativa de vida de cerca de 80 años y siete meses. Mientras que la expectativa de vida para un blanco es cerca de 78, y para un negro, de 73.
Millito le anotó un jonrón a las cifras de ese estudio. El es el primer puertorriqueño que jugó el deporte de la "pelota caliente" en los Estados Unidos, en las Ligas Negras del Este en 1928, como miembro de los Cuban Stars.
Aún más, es el único de los jugadores de su época que es una leyenda viva del béisbol. El ex pelotero celebró su cumpleaños 104 detrás de un bate en Ponce, lo que le llevó a "convertirse en la persona de más edad en ver acción en un diamante", reza un artículo de ESPN deportes, donde se consignó que Millito -natal de Patillas, un pueblo al sur de Puerto Rico- fue reconocido por esa participación en el libro de récords Guinness.
Millito llegó al béisbol por casualidad. Contó que se colaba a los juegos brincando los muros en compañía de tres amigos, pues eran pobres y no tenían con qué pagar el boleto de entrada. Cuando tenía 12 años, uno de esos brincos le cambió la vida.
"En un juego admití que me colé y al team de mi escuela le faltaba un jugador y le iban a confiscar el juego", dijo.
Según él, sus amigos le sugirieron al entrenador -"míster Guardián"- que Millito podía reemplazar al jugador faltante. Hasta ese día, Millito nunca había jugado al béisbol con pelota de caucho, sólo lo había hecho con "bola 'e trapo".
"Y batié, di hit e hice todo lo que necesitaba. Ganamos con lo mío y la escuela ganó. Los estudiantes me querían matar porque yo había bateado, corrido y robado base", dijo. Recordó que, cuando llegó a su casa, su mamá le estaba esperando con correa en mano por llegar con el uniforme de la escuela sucio. Así que, para prevenir el castigo, Millito salió corriendo.
¿Y lo alcanzó su mamá con la correa?
"Mi mamá no me pudo coger", dijo riendo. "Cuando llegaba tarde, me metía por la cocina, detrás de la casa, y como ella se iba a trabajar, no se daba cuenta. Así fue que me hice un pelotero".
Contó que a los 17 años, el Gacho Torres, un pelotero dominicano que jugaba en el equipo profesional de Ponce, lo apodó "Millito" y que Torres les advirtió a los demás jugadores que, si tocaban a Millito, les iba a partir la cabeza.
La llegada de Millito Navarro a Nueva York, a las Ligas Negras, se dio luego de una recomendación de Pedro Alejandro Sainz, pelotero dominicano que le presentó a Alex Pompez, hijo de inmigrantes cubanos y dueño del equipo Cuban Stars.
En el equipo perteneciente a la Liga Negra del Este, Millito jugó en 1928 y 1929.
"Estaba loco porque se terminara esa temporada. Nunca había salido de mi casa y me dio lo que se llama 'homesick", afirmó.
En Nueva York, Millito experimentó la segregación racial y recordó que, debido a esa situación, "no podía hablar con los blancos ni los blancos con nosotros". La discriminación llegaba a tal punto, dijo, que en alguna ocasión Millito y tres de sus compañeros se hicieron pasar por indios americanos, con tal de entrar a un restaurante que sólo servía alimento a los blancos.
Cuando se le preguntó por cuáles jugadores de la época logró conocer, dijo que jugó con Martín Dihigo, que para él es el jugador más grande que ha dado Cuba, y que vio de lejos a Babe Ruth, cuando éste estaba en una práctica.
"No nos dejaban ni acercarnos a los blancos", dijo.
Con el tiempo, y al retirarse del béisbol, Millito supo de Jackie Robinson, quien en 1947 fue el primer jugador negro que logró jugar y ser admitido en un equipo de jugadores blancos.
Eric, uno de los cinco hijos de Millito, dijo que su padre jugó también en Venezuela y República Dominicana, y que se retiró en 1942. Luego fue profesor de educación física en Ponce y administrador del estadio de la ciudad.
"En Venezuela jugó segunda base y dirigió equipos. Fue dirigente del equipo de la Universidad Central de Caracas y fue el jugador más valioso o MVP", dijo Eric vía telefónica, quien estaba con Millito mientras se realizaba la entrevista.
Según Eric, cuando su padre se retiró de jugar profesionalmente, se casó con María Teresa Torres, a quien describió como una mujer blanca, distinguida y joven, y a quien inicialmente le habían prohibido casarse con Millito.
Su hijo destacó que es la rutina que sigue su padre lo que le mantiene saludable, y que sólo ha perdido un poco la capacidad auditiva y le duelen los músculos cuando se levanta.
"Sin embargo, él tiene un sistema en la mañana: se da masajes en la cama, hace ejercicio, se mete a la ducha sudando y prende el agua caliente hasta donde aguante", dijo Eric.
Esa rutina la hace para que se le abran los poros. Luego, Millito gradúa la ducha poco a poco hasta que el agua está fría.
"Y él salé del baño como un gallo de pelea", dijo su hijo.
Millito también se hace periódicamente mascarillas caseras a base de miel, avena y harina de trigo.
Según Millito, lo más grande que le ha pasado en los últimos tiempos fue visitar el viejo Yankee Stadium. Dijo que jamás había pensado visitarlo, porque "los negros no lo podían pisar". Eso fue para celebrar su cumpleaños 103.
Eric destacó que su papá continúa trabajando en un negocio familiar de máquinas de entretenimiento tragamonedas y que es él quien cuenta "los chavos" (el dinero) y los reparte.
En las tardes, dijo Eric, Millito sale al balcón de su casa a tomarse de vez en cuando uno o dos whiskeys con hielo.
Sus hijos también han heredado los genes deportivos: el mayor, Emilio, fue campeón de jabalina y obtuvo una medalla de oro en los Juegos Iberoamericanos; Edgar, el segundo, se destacó en Judo y básquetbol; y Eric jugó béisbol, pero no pudo continuar porque sufrió una lesión.
Cuando se le preguntó a Millito si vivía solo, contestó:
"I am free, available, alone and easy to catch", dijo entre risas.
Para comunicarse con nuestra reportera: mwarren@centrotampa.com o 813-259-8037
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HOMENAJE
La Puerto Rican Chamber of Commerce of Florida Inc. homenajeará a Emilio 'Millito' Navarro el 19 de noviembre, en el Doubletree Hotel Westshore Airport Tampa. Información: 941-966-2820
