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Filántropos del balón
Myriam Silva-Warren | CENTRO Tampa
Published: May 17, 2012
TAMPA - "‘Los gringos no saben jugar fútbol’, decía mi entrenador…Y es cierto", dijo el estadounidense Jason Old, quien jugó fútbol en la Universidad Estatal de Carolina del Norte.Published: May 17, 2012
La pasión de Old por la esférica y por lo hispano – aprendió a hablar español a los 19 años - lo llevó a viajar por varios países latinoamericanos y lo inspiró en el 2008 a crear una fundación sin fines de lucro: CAN Futbol Foundation (CANFF) para suplir con implementos deportivos a niños de bajos recursos.
"Todo empezó por una chica salvadoreña de la que me enamoré…quería hablar con la mamá y, tomé clases de español y como sabía hablar francés, me salió muy fácil", afirmó. Entonces era 1997 y el noviazgo de Old con la salvadoreña duró un año y medio, pero el viajar a conocer El Salvador y un periplo que había hecho como joven misionero a Costa Rica le inspiró crear la fundación.
Contó que es hincha del Boca Juniors y que vivió en Argentina, en Honduras, Nicaragua y Perú. La experiencia que adquirió en los recorridos le abrió los ojos a la cultura latina; ayudado de que en la universidad tuvo de compañero de cuarto a un colombiano. Debido a su afición por el fútbol y su círculo de amigos, en gran porcentaje latinos, Old se siente casi hispano.
Según Old, quien es antropólogo, se puede utilizar el deporte como medio para motivar a los chicos para que estudien y saquen buenas notas.
En medio de los viajes comenzó a trabajar en Honduras en una Organización No Gubernamental y a jugar fútbol.
"Del 2002 al 2004 jugué futbol en un equipo de la tercera [división] y terminé jugando en la segunda. Ahí me di cuenta de la pobreza", dijo Old. "Jugué en el único equipo profesional de la isla de Roatán (al norte de Honduras)", dijo Old. El equipo al que se refiere es el Arsenal Fútbol Club de Roatán.
En el 2004 Old regresó a territorio estadounidense para adelantar una maestría en la Universidad del Sur de la Florida (USF), en Estudios Latinoamericanos y del Caribe, y continuó jugando fútbol en un club de la universidad. En medio de juego y juego conoció a Tony Rosado, otro fanático del futbol, y desde entonces son compañeros de equipo.
Rosado, de 29 años y de ascendencia puertorriqueña, dijo que el fútbol llegó a su vida cuando vivió en Italia de niño, pues su padre era militar estadounidense y fue trasladado al país europeo.
"Cuando me gradué [en el 2007], Jason quería llevarme a Roatán", dijo Rosado, quien viajó y quedó impresionado con la isla y el amor que tienen los niños por el fútbol pese a la pobreza y la problemática social que los rodea.
"En la isla, dicen que la grama no crece porque nadie quiere parar de jugar", dijo Rosado, que desde entonces es miembro de CANFF y ha viajado varias veces para llevar donativos a los niños de Roatán.
Otro de los miembros de CANFF que se les unió después y conoce la realidad de Roatán es Memo Echeverri. Él llegó a EEUU hace 10 años procedente de Cali, Colombia, conoció a Old y a Rosado en Pinellas cuando jugaron en un equipo llamado Huracán.
"Vieron la calidad,… Vos sabes. Y empezamos a hablar. Lo que me motivó a unírmeles fue la meta que tienen: ayudar gente", dijo Echeverri. "Cuando llegué a este país no tenía los recursos que mucha gente ha tenido y me identifiqué".
A Echeverri, de 25 años, le gusta el fútbol desde que tiene uso de razón. Es hincha del Deportivo Cali y del Real Madrid.
Recordó que cuando llegó a EEUU no hablaba el idioma, no tenía transporte y hubo gente que le dio la mano, y ahora él quiere ayudar a los demás.
Dijo que cuando viajan a Honduras sacan el dinero de sus propios bolsillos y que lo poco que tienen y colectan está encaminado a hacer los proyectos para los niños.
"Por ejemplo, recientemente hicimos un fundraiser y recogimos 215 pares de guayos (botines). Luego, se enviaron desde Miami a Honduras", agregó Echeverri.
El presidente de la fundación destacó que el equipo masculino de fútbol de USF "donó guayos nuevos e implementos nuevos en un evento que llamaron Cleats for Feets", pero ellos están siempre recibiendo los botines o zapatos para jugar fútbol, pues hacen envíos a Honduras dos veces al año.
"En cuatro años hemos logrado enviar aproximadamente 1,500 guayos y cuando le damos guayos a un niño, que no digamos que no los necesite, tiene que ganárselos", dijo Old, "Si alguien tiene una camiseta de CANFF es porque se la ha ganado, y eso representa algo".
Los niños que reciben botines tienen que demostrar que alcanzan un 85% en buen rendimiento escolar.
Echeverri, quien fue por primera vez en julio del 2011 a Honduras experimentó algo fuerte que describió como un sentimiento de tristeza al ver los niños jugando en campos llenos de piedras y descalzos, algunos hasta jugando con rocas.
"Acá, en EEUU, la gente le ve un medio rasguño a los guayos y los botan…no aprecian lo que es tener necesidad. Cuando tú les das una camisa o guayos a los niños lo miran a uno y le agradecen con los ojos", enfatizó Echeverri.
"Solo por vernos se emocionaban… Eso es algo que el dinero no puede pagar".
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Para comunicarse con nuestra reportera: mwarren@centrotampa.com o 813-259-8037
PARA HACER DONACIONES
CANFF recibe implementos deportivos en buen estado o nuevos en la 2424 W. Tampa Bay Blvd. (Ste. A-206), Tampa. 33607
* Para conocer más acerca de la organización, visite Canff.org
