Noticias Locales
La nación creciente
Myriam Silva-Warren | CENTRO Tampa
Published: June 21, 2012
TAMPA - En el 5629 Hoover Boulevard, cerca al Aeropuerto Internacional de Tampa, todos los días hay risas, llanto y gritos de emoción.Published: June 21, 2012
Todas esas expresiones reflejan la emoción de decenas de inmigrantes que se naturalizan a diario en Tampa.
Los nuevos ciudadanos ya no tienen que esperar a la ceremonia mensual que se realizaba en el Centro de Convenciones para convertirse en ciudadanos estadounidenses, sino que a diario cerca de 80 personas se naturalizan.
Para algunos, el camino es más sencillo que para otros.
Para la cubana Regla Baró, el camino tuvo sus tropiezos.
Baró, de 74 años, vive en Estados Unidos desde el 2003. Pese a tener familia extendida en el país, no pudo viajar a territorio estadounidense antes.
"Para venir de visita me denegaron una pila de veces salir de Cuba", dijo Baró en entrevista el miércoles pasado.
Ella cuenta con familiares que llegaron a EEUU en 1980, con el éxodo del Mariel, y un hijo que también salió de la isla en el mismo año. Catorce años más tarde, dos de sus hijos igualmente abandonaron la isla.
"Dos de mis hijos se vinieron en 1994, se habían venido de balseros", recordó Baró. Finalmente, tras varias peticiones, Baró logró salir de la isla en el 2003. Para entonces ya tenía 63 años.
"El cuento es que se me ha ido el tiempo para pedir la ciudadanía", dijo Baró cuando se le preguntó el por qué espero varios años por naturalizarse.
"Cuando llegué, yo no sabía inglés y tuve que ir a la escuela. Pero uno a esta edad ya la mente no le da pa’l estudio", agregó.
Ahora con la ilusión de votar, y de no perder beneficios del Seguro Social, Baró decidió hacerse ciudadana. Comenzó el trámite por Miami, donde originalmente envió la solicitud de ciudadanía. Pero el trámite se "truncó", pues a ella, por vivir en Fort Myers, le correspondía diligenciar los documentos en Tampa.
Viajó en varias ocasiones a Tampa para tomarse las huellas digitales; para la entrevista con los oficiales de inmigración, la cual finalmente presentó en español, y para convertirse en ciudadana.
"La verdad que este país me ha acogido mucho y he tenido un buen recibimiento de él", contó Baró, mientras veía con cierta picardía a Ángel García, su esposo, con quien contrajo nupcias en el 2008.
Baró trabajaba en Cuba en los "cabaré, era peluquera y maquillista, por mis manos pasaron cientos de figuras del espectáculo cubano, y cuando me llegó la edad, me retiré y me quedé en la casa". Diariamente, pese a haber trabajado toda su vida en la isla, Baró tenía que vivir de la ración que asigna el gobierno cubano.
"Acá en EEUU, trabajo en la casa y me levanto temprano a las 6 am, salgo a caminar y trajinar en la casa. Me gusta ver televisión", contó. Aún tiene en Cuba hermanos y sobrinos.
"Si económicamente pudiera, iría a visitar a los que aún quedan en Cuba", dijo Baró.
Tras el juramento, Baró recogió su certificado de naturalización.
García, su esposo, dijo: "Déjame verlo para verificar si los datos están correctos".
"No me gusta como quedaste en la foto. Pero eso no importa porque yo a ti te amo", dijo García.
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En la sala, Jacqueline Jiménez era la única boliviana que ese día se convertiría en ciudadana estadounidense. El día de la naturalización había inmigrantes de 32 diferentes países desde Bielorrusia hasta Venezuela, a quienes llamaban en orden alfabético.
Jiménez, quien no quiso revelar su edad, contó que llegó a EEUU hace un poco más de cinco años.
"Vine de turismo al principio y mi idea era irme a España, y me ennovié y me casé. Pero desafortunadamente, no resultó mi matrimonio. Pero me quedé viviendo acá", dijo Jiménez, quien reside en el área de Venice, en el Condado de Sarasota.
Dijo que desde lejos, su familia le apoyó ante su decisión de quedarse y agradece a "mis amistades y a mi fiancee Kristopher, quien me ha ayudado a entender todos los trámites".
"Acá hay más estabilidad económica y laboral y se te respetan tus derechos y no te pisotean", dijo Jiménez. "No hay discriminación en ningún sentido, ni racial ni a nivel sexual, me gusta el respeto a lo que tú piensas, a la libertad de expresión y a tu cultura".
Jiménez dijo que actualmente está trabajando como CNA (enfermera asistente certificada), en el Hospital de Venice, aunque ella estudió administración de empresas en su país.
"Mi idea es estudiar algo en administración de la salud y estaba esperando ser ciudadana para tomar ventaja de las ayudas financieras para mis estudios", agregó Jiménez.
¿Piensa visitar su país pronto?
"Tal vez lo haga el próximo año. En Bolivia, al gobierno actual no le gusta la gente americana o los que se naturalizan", afirmó.
"Lo lindo acá en EEUU es que puedes conocer gente de diferentes países y tener amistades".
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