Sunday, May 19, 2013

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Campeones hechos a pulso

Myriam Silva-Warren | CENTRO Tampa
Published: June 14, 2012
LUTZ - Los Hermanos Marín son expertos jinetes, pero lo de ellos ha sido montar caballos de metal, domarlos y cabalgarlos como si estuvieran sobre un terreno de algodón.

"Juan Camilo, a los dos años y medio, venció como mejor chalán (jinete)… y ahora es el mejor de BMX (bici-cross)", dijo Hugo Marín acerca de su hijo mayor, quien se coronó campeón amateur de crucero 17-24, en el Campeonato Mundial celebrado en Birmingham, Inglaterra, el pasado domingo, 27 de mayo.

Sus padres no pudieron acompañarlo en el momento que Juan Camilo se subió al podio temblando de emoción a recibir el título, pues no tenían dinero para asistir a la competencia en la que su hijo representó a Colombia.

El lograr el título de Campeón Mundial es algo por lo que los padres de Juan Camilo, de 19 años, han trabajado toda la vida. Hugo, de 49 años, hasta ha pedido dinero en restaurantes y a través de diferentes medios para lograr que sus hijos se realicen.

El padre recordó en reciente entrevista que Juan Camilo, a los cuatro años, hacía "un gran show como chalán montando caballos de paso fino de su abuelo. Hasta que se cayó y de ahí le cogió pereza a competir en eso", dijo el padre que califica a sus hijos varones, Juan Camilo y Santiago, como "hijos obedientes". Desde ese momento es que nace la pasión por los caballos de metal que tienen los hermanos.

Los Marín nacieron en la zona cafetera del país suramericano e inmigraron a los Estados Unidos en 1999 tras el fuerte terremoto que afectó enormemente las ciudades de Armenia y Pereira, en Colombia. La zona quedó desolada y la familia Marín perdió prácticamente todo.

"En el momento del terremoto yo estaba en Calarcá con Santiago y mi esposo estaba en Armenia con Juan Camilo", afirmó Martha, madre de los hermanos Marín. Las dos ciudades a las que se refiere Martha están ubicadas a sólo 4.7 millas de distancia. Martha recuerda que las carreteras se abrieron y las casas se cayeron como piezas de dominó.

Los Marín, en 1999, llegaron inicialmente a California y luego se fueron a Miami.
"Pero como veníamos de un pueblo pequeño y Hugo se vino a trabajar con un amigo a Tampa decidimos mudarnos, pues me pareció muy lindo y tranquilo", dijo Martha, quien es la fanática número uno de sus hijos.

Sin embargo, el padre es el que más le ha puesto empeño en que sus hijos sean conocidos y se destaquen en ese deporte. Él está convencido que llegarán aún más lejos.

"Ellos serán profesionales y el sueño es que puedan competir en unos olímpicos o en el próximo mundial en Nueva Zelanda y yo pueda ir con ellos", dijo Hugo, quien actualmente está desempleado.

Contó que en Colombia trabajaba en una notaría como secretario, y que en Tampa le tocó trabajar como handyman, pues no domina el inglés.

"Comencé a trabajar en mantenimiento y ganaba $800, pero $400 eran para pagar a la abogada del asilo", dijo Hugo, quien luego se independizó y trabajó hasta el 2004.

"En este momento, por ahí si pinto una casa cada seis meses es mucho y Martha es la que trabaja limpiando casas, pero tampoco es que sean muchas; se hace al mes por ahí $1,100", aseguró Hugo. Por la falta de dinero, sus hijos han tenido que dejar pasar oportunidades de competir en varios de los mundiales.

En el de Inglaterra, los Marín fueron representando a Colombia, aunque viven en Estados Unidos. Fue en Colombia donde les ayudaron con "algo" para asistir al pasado mundial.

"El departamento de Caldas le dio el pasaje a Juan Camilo y el otro pasaje (el de Santiago) lo regaló Fabián Mauricio Marín, mi hermano", dijo el padre.

Hugo tenía unos ahorros y les dio a sus hijos el equivalente a 400 euros, casi $500; Martha les dio $300; Wilmer Aristizábal $200, y en una urna que pusieron en un local comercial recogieron $90. Con eso viajaron los Marín a Inglaterra. Y fueron solos a un país que no conocían, con el sueño de convertirse en campeones internacionales, ya que han obtenido varios títulos a nivel estatal e incluso nacional, títulos por los que no les pagan por ser amateur.

A Juan Camilo la bebida energética Rockstar le da implementos deportivos, afiches para que firme y uniformes. Pero eso no es suficiente, Hugo dijo que en más de una ocasión ha pedido dinero para ayudar a sus hijos.

"He pedido acá en Tampa, en los restaurantes y las tiendas hispanas, puerta a puerta…. En Colombia me tocaba hacer tamales y empanadas para vender, igual me tocaba duro", dijo Hugo.

Al preguntarle por qué cree que la comunidad no es generosa, dijo: "He ido a emisoras y medios y la gente cree que como le hacen a uno algo de publicidad para ayudar, la gente piensa que los otros nos están ayudando", dijo. "La gente quiere ayudar, pero se queda con las ganas, nadie se atreve a dar cinco pesos con la mano en el corazón".

Con esa realidad es que los Marín viajaron.
Juan Camilo dijo que una vez se sube a su bicicleta, deja las vicisitudes de lado, se concentra y es la adrenalina la que lo mueve. Mientras Santiago, que fue sin tantas expectativas, ha sido campeón también y quedó entre los octavos de final en el Mundial, pero afirma que falta apoyo en BMX.

"Ojalá los medios en general apoyaran más este deporte para darlo a conocer…La verdad es que, desde que empezamos, es mi papá el que nos ha apoyado en todo", dijo Santiago, de 16 años, quien confesó que, ante la falta de apoyo, ha pensado seriamente en retirarse, pese a que sus entrenadores le dicen que tiene "mucha madera", a tal punto que lo ven como uno de los participantes en los próximos olímpicos.

"La gente no sabe cuál de los dos es mejor", aseguró Hugo.

En Inglaterra, los Marín tuvieron una mala sorpresa. Aunque les habían prometido hospedarlos a la final con los dólares que habían recogido, tuvieron que costearse el hotel y comer de lo más económico que podían encontrar.

Hugo dijo que les tocó a punta de pan y jamón. Igual le ha tocado cuando ellos van a los entrenamientos, la entrada al parque es $3 y como $12 de gasolina", dijo Hugo. "Ellos saben que, si me piden gaseosa (soda), me hago el loco y los llevo hasta la casa".

El 27 de mayo Hugo se sintió recompensado. Aunque no podían seguir la suerte de sus hijos por TV.

"No sabíamos nada. Es difícil cuando uno se viene de allá, no es de acá ni de allá. Es algo con lo que tienen que vivir los que se vienen del país. Ni los medios en Colombia los mencionaban, ni los de EEUU", dijo Martha.

"Fue una chilena la que leía y ponía ‘Juan pasó a octavos’,… ¡Juan Marín campeón mundial!", recordó emocionado Hugo.
"Ahí mismo me arrodillé a llorar". 

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Para comunicarse con nuestra reportera: mwarren@centrotampa.com o 813-259-8037

PARA VERLOS
Los hermanos Marín entrenan todos los miércoles a las 6 pm en Tampa BMX. 17302 N Dale Mabry Hwy., Lutz. También entrenan en Oldsmar.
Para contactarlos o ayudarles, llame al 813-748-2167




 

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