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Published: February 5, 2009
TAMPA - El Condado de Hillsborough pedirá a múltiples agencias regulatorias y de cumplimiento de las leyes investigar si, antes de dejar su cargo el mes pasado, el ex supervisor de elecciones Buddy Johnson cometió delitos que hagan necesario proceder judicialmente.
Los comisionados condales pidieron ayer miércoles a la abogada del Condado, Renee Lee, que enviara a las agencias de cumplimiento de las leyes una copia de una auditoría reciente de la oficina electoral, instándolas a hacer una pesquisa.
Lee afirmó que enviaría los resultados de la auditoría a por lo menos ocho agencias, incluyendo la fiscalía estatal, la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) y a la oficina del gobernador Charlie Crist.
"Vamos cubrir bastante todo el espectro de agencias que puedan tener la potestad de investigar o de sancionarlo por violar los estatutos de la Florida", dijo Lee.
La auditoría, efectuada por la firma contable Ernst & Young, reveló que Johnson se sobregiró en su presupuesto para el año fiscal que concluyó el 30 de septiembre pasado y no informó de ello puntualmente a los comisionados condales, lo que viola los estatutos de la Florida.
Lee dijo que no resultaba claro cuál agencia podía tener jurisdicción sobre tal caso, porque Johnson ya no es un funcionario electo. Según los auditores, la ley estatal que Johnson violó no fija más penalidad que suspender de su cargo al funcionario.
"Sabemos que el gobernador probablemente lo retiraría de su cargo si todavía lo estuviera ocupando", afirmó Lee. Ahora que ha pasado a la vida privada, no me resulta claro si el gobernador tiene aún jurisdicción sobre él. Pero el gobernador recibirá una copia de ese informe".
El secretario de Estado de la Florida, Kurt Browning, quien es responsable de supervisar las elecciones, dijo no que estaría listo para lanzar una pesquisa de la gestión de Johnson hasta que viera los resultados de una segunda auditoría de Ernst & Young que abarcará la etapa entre el 1º de octubre y el 5 de enero pasados.
"La razón por la cual no hemos hecho pasado revista al Condado de Hillsborough como cazadores de delitos es que no me parece que es la reacción apropiada", afirmó Browning. ¿No han oído el dicho de 'muchas manos en un plato'? Creo que lo único que estaríamos haciendo sería caldear los ánimos y no hay necesidad de eso".
Johnson dijo que no había visto la auditoría final, pero aseguró que no temía una pesquisa.
"No tengo miedo a nada. La luz de la verdad es el mejor desinfectante", afirmó. "Nada de lo que puedan encontrar es inapropiado".
Según Johnson, el furor en torno a la auditoría y los pedidos de una investigación son "política bastante agresiva". Pero dijo que podía "soportar la candela".
La ex asistente de Johnson, Kathy Harris, envió ayer miércoles un correo electrónico a los medios informativos diciendo que la auditoría divulgada el martes pasado era marcadamente diferente en sus conclusiones de otra auditoría de Ernst & Young que se hizo al final de la gestión de Johnson, y que ella vio el mes pasado.
"En ningún momento planteaba inquietud alguna sobre actividades ilegales o asuntos relacionados con informar, etc, relacionado con el período que concluyó el 30 de septiembre", escribió Harris en el e-mail.
Robin Smalley, un alto gerente de Ernst & Young, dijo que la auditoría vista por Harris era un borrador.
"La auditoría divulgada anoche [el martes pasado] fue nuestro informe final", dijo Smalley.
La auditoría fue una evidencia más del lío financiero que Johnson dejó a su sucesora, Phillys Busansky. La nueva jefa electoral se vio obligada a pedir el miércoles pasado a los comisionados $2.18 millones para cubrir el último pago por las máquinas de votación adquiridas por Johnson el año pasado.
La comisión había asignado el dinero para las máquinas, pero Johnson abandonó su cargo antes de hacerse el pago final.
Busansky también dio a los airados comisionados otra mala noticia: Al 1º de octubre, la oficina electoral contaba con sólo $300,000 en fondos operativos. La comisión había asignado $3 millones para el funcionamiento de la oficina durante el año fiscal que terminó el 30 de septiembre.
"Ustedes comprenderán seguramente que volveré por aquí", dijo Busansky. "Voy a necesitar ayuda de ustedes para sanear esta oficina".
La auditoría criticó a Johnson por no emplazar controles presupuestario, pero no especificó adónde fue a parar el dinero faltante.
Expedientes de la oficina electoral indican que Johnson gastó cerca de $1 millón entre junio y diciembre pasados en campañas educativas y de información pública en que aparecían su nombre y fotografía. Busansky y otros aseguraron que Johnson usaba ese dinero para impulsar su campaña de reelección.
Los comisionados elogiaron a Busansky por sus rápidas medidas para corregir el rumbo financiero de su nave. Desde que asumió el cargo el 5 de enero, Busansky devolvió la supervisión fiscal de la oficina a la secretaría de las Cortes. Johnson tomó control de su presupuesto de $13 millones en junio pasado.
Busansky fue elogiada también por negociar una reducción de $500,000 en la deuda con Premier Solutions, la firma que vendió a Johnson las máquinas de votación.
"Aprecio la tenacidad de ir a renegociar ese contrato y ahorrar los $500,000", afirmó el comisionado Jim Norman.
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