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Published: February 5, 2009
TAMA - La oficina electoral del Condado de Hillsborough se halla sumida en un hondo problema financiero pese a que los comisionados condales le asignaron ayer miércoles fondos de emergencia por $2.2 millones, a fin de saldar un pago pendiente por máquinas de votación de escaneo óptico.
La nueva supervisora de elecciones, Phyllis Busansky, dijo a los comisionados que desde el 1º de octubre, cuando comenzó el año fiscal 2009, su oficina sólo disponía de $300,000. Su predecesor en el cargo, Buddy Johnson, había presupuestado para las operaciones $2.7 millones más que esa cifra.
Busansky afirmó que Johnson dejó las finanzas de su oficina hechas "un desastre", y que no pudo identificar en qué se gastaron los $2.7 millones faltantes. Esta información no estaba disponible en el informe de una auditoría de la oficina dada conocer el martes pasado por la firma contable Ernst & Young.
Los comisionados aprobaron también ayer miércoles unánimemente la propuesta de la comisionada Rose Ferlita de trasladar los resultados de la auditoría a las autoridades legales apropiadas y exigir una "investigación inmediata".
Según Busansky, el secretario de Estado de la Florida, Kurt Browning, sigue con atención, además, lo que se conoce sobre la gestión hecha por Johnson de los fondos públicos. Una vez Ernst & Young termine otra auditoría que abarca el período entre el 1º de octubre y el 5 de enero pasados, dijo ella, Browning decidirá si acude al auditor general del estado para posteriores pesquisas.
"Apretará el gatillo... si hay que apretarlo", dijo Busansky.
La auditoría del martes pasado reveló que el ex supervisor electoral del Condado de Hillsborough, Buddy Johnson, se excedió el año pasado en casi $1 millón de su presupuesto, y luego violó una ley estatal al no reembolsar la suma al Condado.
La auditoría detectó igualmente pocos controles internos sobre los gastos de Johnson, después que éste retiró al Condado en junio pasado el control de sus finanzas. La responsabilidad por gastos de millones de dólares se hallaba poco definida.
"Esto me dejó estupefacto", dijo Kevin White, un comisionado condal, al conocer el informe.
Según la auditoría, Johnson gastó $940,000 más de lo que la comisión asignó para operaciones y equipos en el año fiscal que terminó el pasado 30 de septiembre.
Las leyes de la Florida exigen que los funcionarios condales rindan un informe financiero a la comisión del Condado dentro del plazo de un mes al terminar un año fiscal. Cualquier gasto que exceda lo asignado a una oficina debe ser devuelto entonces.
"El ex supervisor no rindió el informe anual ni hizo el pago correspondiente dentro del marco de tiempo de 31 días", indicó el informe.
En una de sus pocas respuestas escritas, Johnson dijo que las leyes de la Florida dan "más flexibilidad" a la oficina electoral para cumplir con la regla de informar, debido al ciclo electoral establecido legislativamente.
La auditoría también señaló que la oficina de Johnson tampoco puso en efecto controles presupuestarios que impidieran o detectaran el exceso de gasto.
Johnson no respondió a mensajes que se le dejaron el martes de la semana pasada por la noche. Pero su ex asistente, Kathy Harris, envió un correo electrónico a los medios el miércoles diciendo que la auditoría divulgada el martes era marcadamente diferente en sus conclusiones de otra auditoría hecha por el mes pasado por Ernst & Young, y que ella revisó.
"En ningún momento mencionaba inquietud alguna sobre actividades o asuntos ilegales relacionados con falta información, etc, en lo referente al período que concluyó el 30 de septiembre", escribió Harris en el e-mail.
Robin Smalley, un alto gerente de Ernst & Young, dijo el miércoles por la mañna que la auditoría a que se refirió Harris era un borrador.
"La auditoria divulgada anoche [martes] fue nuestro informe final".
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