AP
Cubanos sopesan los daños causado por el huracán Ike en el área de Holguín.
Publicado: 8/09/2008
TAMPA - Muchos cubanos en la zona de Tampa se sintieron inquietos y frustrados por la situación de sus seres queridos mientras los vientos del huracán Ike azotaban a la isla el lunes.
Algunos visitaban establecimientos en Columbus Drive, en West Tampa, para hacer uso de los servicios telefónicos baratos que se ofrecen allí, en un esfuerzo por comunicarse con sus familiares en Cuba.
Yeni González, propietaria de Yeni Dollar Discount, dijo que cientos de personas han hecho uso de sus teléfonos mientras Ike, y antes Gustav, amenazaban a la isla. Muchos se retiraron del lugar frustrados, al no poder conseguir comunicarse.
González ofrece llamadas a un costo de $0.89 por minuto, lo que según ella es más barato de lo que puede costar una llamada desde una casa.
Alfredo Moreno, presidente de la Casa Cuba, usa a menudo el teléfono en Yeni Dollar Discount para llamar a sus familiares, y el lunes pudo comunicarse así con sus hermanas Lucila y Theresita.
Ellas viven en una zona cerca de donde Ike tocó tierra, siendo ya un huracán de Categoría 3, antes de seguir su paso sobre la isla, convertido en uno de Categoría 2.
Al hablar con una reportera de News Channel 8, Lucila elogió el manejo de la crisis por el gobierno cubano, al decir que éste había difundido advertencias por la TV y la radio, y que incluso distribuyó alimentos antes de que la tormenta llegara.
"El gobierno cubano hizo buen trabajo en informarnos antes del huracán, sobre todo la meteorología nacional", afirmó Lucila Moreno. Ella y su familia han guardado agua suficiente para varios días, agregó, y su casa es lo suficientemente segura como para ofrecer albergue a los vecinos.
Pero Ralph Fernández, un abogado cubano-estadounidense de Tampa, se mostró escéptico de esta versión de los acontecimientos en Cuba. Dijo que los cubanos corrientes sufren consecuencias si no elogian lo que el gobierno cubano hace. Es difícil obtener información confiable desde Cuba, sobre todo en tiempos de desastre, aseguró Fernández.
No estaba claro el lunes si se estaba organizando algún esfuerzo local para recaudar ayuda. En entrevista telefónica separada, Alfredo Moreno, de la Casa Cuba, dijo que planeaba reunirse el martes con otros cubanos del área para discutir la posibilidad de enviar ayuda a la isla, "siempre que no sea manejada por el gobierno cubano".
Esfuerzos para mandar ayuda a los damnificados se organizaron en Miami tras el reciente paso de Gustav por la isla, pero las exigencias de Washington de que el gobierno cubano no administre la ayuda, y la reticencia del gobierno cubano ante la asistencia proveniente de Estados Unidos, parecen ser los principales obstáculos para su canalización.
Una reciente oferta de ayuda de $100,000 del gobierno estadounidense, así como el envío de un grupo de especialistas para evaluar los daños causados por Gustav, fueron rechazados la semana pasada por el gobierno cubano.
"Cuba no necesita la asistencia de un grupo de evaluación humanitaria para valorar los daños y necesidades pues cuenta con los especialistas suficientes, los cuales prácticamente han concluido dicha labor'", dijo la cancillería cubana en un documento.
En Tampa, el ex candidato al Congreso y presidente de la Fundación Alianza para una Política Responsable hacia Cuba, Al Fox, difundió un correo electrónico, en inglés, en que se declaraba decepcionado por "la insultante oferta de ayuda humanitaria de nuestro país".
Fox, quien se opone al embargo a la isla, instó, en el mismo correo electrónico, a enviar donativos a Cuba mediante su organización, asegurando que "cien por ciento de su contribución irá al esfuerzo de socorro en Cuba".
No es la primera vez que un desastre natural pone de relieve el enfrentamiento entre La Habana y Washington. En el 2001, después del huracán Michelle, EEUU ofreció asistencia a Cuba, que la rechazó y pidió en su lugar autorización para adquirir alimentos y medicinas en ese país. La autorización fue otorgada por el gobierno de George W. Bush.
Cuatro años después, tras el paso del huracán Dennis, EEUU ofreció $50,000 en ayuda a la isla, la cual también fue rechazada.
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