Publicado: 22/05/2008
DADE CITY – Pasaron sus vidas en los naranjales, trabajando muchas arduas horas para ganar dinero para familias a las que raras veces veían.
A veces, sus tareas exigían pasar horas en un ómnibus que los trasladaba a Tommytown, una empobrecida zona al norte de Dade City, donde a menudo pasaban las noches confraternizando con otros trabajadores migratorios y compañeros con quienes compartían sus casas: 12 de ellos en una vivienda de cuatro habitaciones.
De 46 años, Quirino Velasquez era quien encabezaba, de manera no oficial, aquel hogar, así como a una cuadrilla de recogedores de naranjas. Ciudadano de México, vino de una pequeña aldea en las montañas de Veracruz.
"Era bastante listo, una especie de líder moral", dijo Antonio Tovar, coordinador de campo de la Farmworkers Association of Florida, organización que aboga por los migratorios. "La gente le iba a pedir consejo".
Hace un par de años, Tovar conoció a Velasquez y su compañero de casa, Santos de la Cruz, de 33 años, a través de un programa que promovía la seguridad ocular de los trabajadores, que la Asociación mantiene en colaboración con la Escuela de Salud Pública de la Universidad del Sur de la Florida.
Tovar dijo que le conmovió profundamente la noticia de que Velasquez y De la Cruz habían muerto días antes en un doble tiroteo nocturno cerca del Parque Resurrection de Tommytown.
Farmworkers Self-Help, en Lock Street, coordinó la semana pasada una vigilia en los alrededores del parque. Allí se recordó también a Miguel Arellano, de 22 años y vecino de Dade City, que murió a tiros la misma noche, a eso de las 2:30 am, cerca de 14th St y Lock St, después de una pelea en La Onda, un club nocturno cercano.
Más de 100 residentes, pastores de la localidad y líderes comunitarios acudieron a la ceremonia, donde se erigieron tres cruces para cada entrada, hechas por personas de lugar y pintadas por niños del vecindario.
"Cuando se creó este parque, se hizo para la felicidad", dijo Margarita Romo, directora ejecutiva de Farmworkers Self-Help, otra entidad que aboga por los trabajadores. "Nunca quisimos que llegara un momento como éste. En nuestras vidas, en cualquier momento, Dios nos puede llamar, y tenemos que estar preparados".
La Oficina del Alguacil del Condado de Pasco anda en busca de información sobre las muertes de Velasquez y De la Cruz.
"Seguimos investigando, con la esperanza de que alguien del público dé un paso al frente", dijo el vocero del alguacil Doug Tobin. "Aun cuando a alguien no le parezca que la información que tiene es importante, quizás haya visto a alguien caminando por la calle o a un vehículo que pasaba [por el lugar]. Son cosas importantes, ahora que estamos contemplando la serie de hechos que condujeron al tiroteo".
No se ha dado a conocer ningún posible motivo. Aparentemente, los occisos regresaban de una tienda cuando se les mató.
Según Tobin, varios testigos fueron entrevistados tras la muerto de Arellano, precipitada tras una riña en La Onda, pero que no se han efectuado arrestos.
El miércoles de la semana pasada, Velasquez y De la Cruz fueron recordados por su lealtad a sus amigos y compañeros de faenas. Las heridas oculares son comunes entre los recogedores de naranjas, y los hombres ayudaron a adiestrar a otros en cuanto a su seguridad, afirmó Tovar.
"Cuando visitamos a las cuadrillas en los campos, vemos a esos que ya usan sus espejuelos de protección", dijo. "Quirino era uno de los pocos que los usaba cuando hicimos la primera visita, así que le pedimos que promoviera la seguridad ocular".
Aunque hablaba un oscuro dialecto mexicano, Velasquez aceptó de buen grado, al igual que De la Cruz, que hablaba el español con más fluidez, aunque ambos eran oriundos de la misma zona. Aunque De la Cruz no usaba siempre los espejuelos de protección, Tovar aseguró que siempre trataba de impartir nociones de seguridad a los nuevos miembros de la cuadrilla.
Velasquez, quien había estado en Estados Unidos unos ocho años, dejó a una esposa y tres hijos adolescentes en México, mientras que De la Cruz, casado y con dos hijos pequeños, había estado en el país unos seis años, dijo Tovar.
Raras veces volvían a México, agregó.
Ese miércoles, Tovar condujo desde Gainesville para asistir a la vigilia. Todavía estaba tratando de aceptar la realidad de que Velasquez y De la Cruz habían muerto.
"Aun cuando su vida era dura, a fin de cuentas siempre estaban sonriendo y haciendo chistes", afirmó.
PIDEN INFORMACION
Cualquiera que tenga información sobre las muertes de Tommytown pude llamar a la Oficina del Alguacil al 727-844-7711. O al 1-800-706-2488. Se puede hacer anónimamente.
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