Ingresar | Haz CENTROtampa.com tu Página de Inicio | Subscríbete a Nuestro Periódico | Anúnciate en Nuestra Página

Noticias

Pesquisa tuvo su origen en entidad no lucrativa

Foto: Archivo

Philip Tagliarini y Sylvia Alvarez, en una foto del 2002.

Publicado: 16/06/2008

TAMPA – La persona cuyas aseveraciones originaron una investigación federal de la oficina de vivienda asequible del Condado de Hillsborough estaba luchando por proteger su propia entidad no lucrativa, que recaudó millones en dinero.

Sylvia Alvarez, directora ejecutiva de la Housing and Education Alliance (HEA), convirtió a su pequeña agencia en un pujante negocio que, en menos de cuatro años, recibió más de $5.2 millones en subsidios federales y estatales de vivienda mediante sus contratos con el Condado.

La agencia tenía el contrato para educar a miles de personas de bajos recursos que compraban casa por primera vez, y a quienes se requería que asistieran a clases antes de poder recibir cualquier dinero para pagos de entrada.

Pero la HEA hacía algo más que enseñar a compradores potenciales. La entidad tramitó hipotecas de más de 200 graduados de sus cursos. Y construyó las casas que algunos de estos compraron.

El ascenso de la agencia, iniciado en el 2002, se detuvo el año pasado, cuando la HEA canceló su contrato educativo con el Condado.

Alvarez culpa de ello a tres empleados condales, dos que ya no lo son y uno que lo sigue siendo, por crear un clima hostil que hizo imposible a su agencia continuar ayudando a compradores de bajos recursos.

Sus aseveraciones -que esos tres empleados torpedearon su negocio porque querían crear una compañía que compitiera por los mismos contratos- impulsaron una pesquisa condal en el 2007. Esta concluyó en abril, pero hace tres semanas la fiscalía federal acordó iniciar una pesquisa sobre estas acusaciones con la ayuda de la Oficina Federal de Investigaciones y del inspector general del Departamento de Viviendas y Desarrollo Urbano.

El éxito de Alvarez se debió, en parte, a una hábil estrategia de negocios en que la HEA expandió su base no lucrativa para abarcar componentes lucrativos, incluyendo una empresa de urbanización que construyó una pequeña subdivisión para compradores de recursos entre bajos y moderados.

El negocio no lucrativo también compró una firma hipotecaria cuyo propietario y operador era Philip Tagliarini, novio de Alvarez. Ambos negocios comparten la misma oficina.

El Condado no tiene una política que prohíba a una entidad no lucrativa que tiene un contrato de viviendas con el Condado ser dueña de una empresa con fines de lucro.

El rápido ascenso de la HEA no careció de críticos, quienes aseguraban que el grupo tenía el potencial de ganar dinero no sólo de los clientes que tomaran sus cursos, sino también de aquellos que obtuvieran financiamiento de la firma hipotecaria de la HEA.

El Condado pagaba a la HEA por cada estudiante que luego comprara casa. American Liberty recibía una comisión por cada préstamo que hacía. La firma de urbanización obtuvo más de $2 millones de la venta de 25 casas en Amber Place, subdivisión construida cerca de Orient Road y Martin Luther King Jr Boulevard.

Algunos de esos críticos se quejaron ante las oficinas de viviendas del Condado y la Ciudad de Tampa de que Alvarez dirigía a la gente hacia la firma hipotecaria de Tagliarini, algo que ella niega.

Según Alvarez, la hipotecaria American Liberty Funding tramitó unos 19 préstamos para personas que asistieron a los cursos de la HEA. Pero 16 de éstas fueron referidas a la HEA por American Liberty, y no al revés.

"Pusimos fin al contrato porque nuestras vidas eran horribles. Es increíble cómo nos acosaban", afirmó Alvarez. "Llamaban a todo el mundo: 'Estamos robándonos clientes y dirigiéndolos'".

La HEA se creó en febrero del 2002 por tres empleados de otra entidad no lucrativa que también ayudaba a personas de bajos recursos que querían comprar casa.

Alvarez dijo que fue voluntaria de la Alliance for Affordable Housing, dando clases en español a quienes compraban casa por primera vez. Ella y otros dos empleados se fueron para formar la HEA.

Para junio del 2002, la nueva entidad no lucrativa había obtenido un contrato condal para impartir clases y tramitar préstamos. La HEA compartió el contrato con otras dos agencias hasta el 2005, cuando se le otorgó un contrato como única proveedora de estos cursos del Condado.

La agencia creció rápidamente entre el 2002 y el 2006. Alvarez aumentó su personal, agregando a José García, ex director de viviendas y especialista en subsidios proveniente de Washington, DC.

También analizó las formas de mejorar los servicios. "Se me ocurrió: '¡Qué tal si tenemos nuestra propia firma hipotecaria?'". Para el 2005, la agencia había atraído a American Liberty.

Pero a pesar de su éxito en conseguir casas para personas de bajos recursos, Alvarez y su agencia enfrentaron críticas.

En el 2005, funcionarios de la ciudad describieron problemas en los manuales en inglés y español que la agencia usaba. Ciertas afirmaciones en el manual sobre la ayuda con los pagos de entrada "podrían considerarse como una forma de dirigir [a los compradores]", concluyó el supervisor de suscripciones Fred Meyer.

"En general, el manual en español ha sido pobremente compuesto", Meyer afirmó en un memorando del 2005.

En el 2006, funcionarios municipales y condales recibieron quejas por e-mail de que quienes asistían a los cursos eran dirigidos hacia American Liberty.

Alvarez descartó las quejas. Dijo que los participantes tienen que firmar un formulario en que se dice que pueden elegir a cualquiera para tramitar sus préstamos. Cuando los alumnos pedían una recomendación a la HEA, afirmó Alvarez, se les ofrecía de tres a cinco compañías, entre ellas American Liberty.

No ve tampoco algo malo en que American Liberty se ocupe de los préstamos, aun si significara que, en esencia, ésta se beneficiaba por partida doble.

"¿Qué hay de malo en que ambos obtengamos un honorario?", se preguntó.


Comente aquí

(Requires free registration.)


User name:


Comment:


 

ADVERTISEMENT

Advertisement