Foto: Maurice Capobianco/News Channel 8
Catarina Félix sujeta a su hija Mariah, de 2 años; mientras su hijo Juan Coley, de 1 año, descansa en el hospital Tampa General.
Publicado: 10/07/2008
TAMPA - Catarina Félix se había detenido en una señal de "pare" en Fort Myers. Segundos después, el asiento trasero de su auto se llenó de humo y fuego, y sus niños comenzaron a dar gritos.
Alguien, entre un grupo de jovencitos que había en una acera, arrojó a través de la ventanilla trasera de su Toyota Camry lo que Félix cree que era un velón encendido.
Cayó en el regazo de Juan Coley, su hijo de un año, el que más cerca estaba de la ventanilla. Tenía fuego en sus piernas cuando Félix lo extrajo del chamuscado asiento. Sus pampers habían estallado con la detonación.
"Podía oír a los niños gritar. Se estaban quemando", dijo Félix desde un cuarto de hospital. "Las piernas de mi bebé estaban humeantes".
Juan y su hermana Mariah Félix, que cumplirá tres años en septiembre, permanecían el miércoles pasado en el Centro Médico Infantil del hospital Tampa General. Encaraban transplantes de piel y su fecha de alta era incierta. El día antes, tuvieron que ser operados.
Puede que tengan enfrentar más.
Mariah tiene quemaduras de segundo grado, la mayor parte en una mano. Juan tiene quemaduras de segundo y tercer grado en las piernas.
Desde el incidente ocurrido el 4 de julio Felix ha pasado casi cada momento con sus niños. No ha regresado a Fort Myers.
"¿Por qué le han hecho esto a mis niños?", se preguntó.
La policía de Fort Myers está investigando el caso y no tiene sospechosos, aunque ha entrevistado a algunos testigos que estaban en el área, según Maureen Buice, portavoz de ese cuerpo.
Félix se dirigía el día de los hechos a una tienda, a eso de las 8:30 pm, a comprar leche y jugos. Vio a 10 ó 15 personas cerca de su auto, pero no las observó lo suficiente para dar una descripción a la policía.
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