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Viejas raíces de una controversia

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Published: January 25, 2008

La más reciente controversia en Puerto Rico son los dimes y diretes entre el gobernador Aníbal Acevedo Vilá y el precandidato a la gobernación por el opositor Partido Nuevo Progresista (PNP), Luis Fortuño. Esta se centra en los anuncios de campaña de Fortuño, que acusan a Acevedo de favorecer a grupos separatistas. Acevedo lo niega vehementemente, pero veamos qué dice la historia.

El Partido Popular Democrático (PPD), presidido por Acevedo, tiene profundas raíces separatistas. Se inició en los 30 como un grupo independentista llamado Acción Social Independentista (ASI), que abogaba por la independencia bajo un gobierno socialista.

Eso lo distinguía del Partido Nacionalista, del revolucionario Pedro Albizu Campos, partidario del fascismo al estilo de Mussolini. Albizu y Luis Muñoz Marín, fundador del ASI y el PPD, discutieron unir sus grupos, pero Muñoz se oponía a la violencia.

Muñoz logró con el tiempo el favor de las autoridades federales.

El entonces presidente Franklin D. Roosevelt había emprendido programas de corte socialista para ayudar a sacar a Estados Unidos de la Gran Depresión. El gobernador de Puerto Rico, Rexford Guy Tugwell, buscaba implantarlos en la isla y para ello se alió con Muñoz. El resultado fue un gobierno monopolístico donde casi todo el quehacer económico cayó en manos de la burocracia popular.
Entre los programas de los 30 y la Segunda Guerra Mundial, el panorama económico de la isla se transformó radicalmente. Aunque algunos experimentos socialistas fracasaron, la población se benefició de los éxitos. La industrialización tomó auge en manos privadas. Esto llevó a Muñoz a descartar la independencia en 1946, siendo electo gobernador en 1948.

En 1950, los nacionalistas de Albizu intentaron imponerse por la violencia con una revuelta. Ese fue su final. Muñoz ordenó encarcelarlos, así como al liderato del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP).

Curiosamente, en 1952 el PIP se volvió la segunda fuerza electoral, pese a que el PPD acababa de establecer la constitución que convirtió a la isla en Estado Libre Asociado (ELA). Desde entonces, la fuerza del PIP ha mermado, mientras la de los estadistas ha ido en aumento.

En 1967 Muñoz intentó acabar con toda oposición al ELA, llevando por primera vez a competencia las tres fórmulas: ELA, estadidad e independencia. Los independentistas se negaron a competir. Los estadistas, representados por el Partido Estadista Republicano (PER), también se abstuvieron. Sin embargo, se creó un movimiento con el nombre de Estadistas Unidos, bajo el liderato de Luis Ferré, vicepresidente del PER. Este último conquistó cinco precintos electorales, algo que ningún partido había logrado desde 1944. De ahí surgió el PNP en 1968.

Ferré fue electo gobernador en 1968, pero su era duró sólo un cuatrienio. En 1972, los populares se aliaron al PIP para derrotar al PNP, y lo lograron. Desde entonces, el PIP se ha ido fundiendo dentro del PPD, al punto que ya no es electoralmente viable.

En el 2004, el PPD pidió a los independentistas que votaran por Acevedo. En un hecho insólito, electores del PIP votaron por los candidatos populares a gobernador y comisionado residente, y por la insignia del PIP, en la misma boleta. Esto constituía causa de anulación, según el PNP. El Tribunal
Supremo puertorriqueño, en su mayoría populares, decidió en favor de Acevedo.

En sus últimas actuaciones Acevedo ha demostrado tal afinidad con las causas separatistas, que ha llegado a denunciar lo que llamó "asesinato" del terrorista Filiberto Ojeda por el FBI. Su discurso ante la asamblea del PPD el pasado verano fue prácticamente un llamado a la separación de EEUU, aunque reteniendo las ventajas económicas de una asociación.

Más recientemente, su gobierno ha perdido el control de los activistas nacional-socialistas que violan leyes, reglamentos y hasta los derechos de otros ciudadanos, pero se niega a someterlos a proceso. Me parece que si el gobernador no simpatiza con las causas separatistas lo disimula muy bien.

El Dr. Luis S. Miranda es un médico puertorriqueño residente en Tampa

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