Regístrese Gratis | Ingresar | CENTROtampa.com en su Página de Inicio | Subscríbete a Nuestro Periódico | Anúnciate en Nuestra Página

Noticias

Print This Print

CENTROtampa > Noticias

Su santo patrón es el amor

Foto por Carmen Birriel/CENTRO Mi Diario

Milagros y Ernesto Hernández no cesan de recordar cómo se conocieron.

ADVERTISEMENT

Published: February 14, 2008

TAMPA-- La alegría en casa de Milagros y Ernesto Hernández es contagiosa. "Dicen que recordar es vivir", dijo Ernesto, soltando una carcajada. En una entrevista de casi dos horas, a pocos días de San Valentín, este matrimonio puertorriqueño casi no paraba de reírse.

"La verdad es que hacía muchos años que no hablamos de estas cosas", agregó Ernesto.
Se refería a los casi 74 años que ha compartido con su esposa. Sentados en el sofá de su hogar de New Tampa, Milagros, de 88 años, y Ernesto, de 93, recordaron el día que se conocieron en Mayagüez, Puerto Rico.

Se casaron el 2 de junio de 1934 y les brillan los ojos al recordar su primer beso. "Me acuerdo muy bien", dijo Milagros.

"Después de ese vinieron muchos más", aclaró Ernesto, entre risas.

"La quería tanto que caminaba seis millas por las noches para visitarla", recordó. "No tenía carro, iba a pie. Es que el amor lo hace todo, 'mija'".

La memoria no les falla, y cuando uno se olvida de algún detalle el otro se encarga de recordárselo. "El era bien amigo del que estaba enamorado de mi hermana y le preguntó: '¿Y ésa que está paradita ahí, quién es?'", relató Milagros.

"Me gustó mucho su porte", confesó Ernesto. "Y me sigue gustando", añadió.

Milagros se ruborizó al oírlo. También le tomó por sorpresa la pregunta de qué era lo que más le gustaba de su esposo. "Ay, Virgen Santísima, hay tantas cosas que me gustan de él...", dijo. "Es bien comprensivo, buen padre y buen compañero. Se ha acostumbrado a mis costumbres, como yo a las de él".

Contó que quedó "flechada" cuando fueron juntos a un baile por primera vez. Se enamoraron al compás de boleros y danzones. Temas de Arsenio Rodríguez y Tito Puente fueron testigos de su romance. "Estamos por practicar 'el nuevo'", dijo Ernesto, refiriéndose al reggaetón. Ambos se echaron a reír otra vez.

Se diría que el amor los ha hecho fuertes... y detenido el paso de los años. "Me siento joven, no siento que tengo la edad que tengo", afirmó Milagros. Según ella, acude regularmente al gimnasio.

"Nos cuidamos mucho", dijo. "Los lunes, martes y jueves no me pierdo la YMCA". Agregó que los viernes juega al bingo.

Las mañanas de la pareja, que hace 12 años se mudó desde Puerto Rico, comienzan en la cocina de la casa que comparten con su hija mayor, Aida Hernández. Ernesto lee el periódico y escucha la radio en la terraza, mientras Milagros se encarga de preparar el almuerzo.

"Le gusta mucho la carnecita mechada y al caldero", dijo Milagros.

"Todo lo hace sabroso", opinó Ernesto.

Milagros se esmera también en la cocina cuando otros familiares los visitan. Además de la hija con quien viven, tienen un hijo, Ernesto, así como cuatro nietos y 12 bisnietos.

De lunes a viernes, a las 2 pm, los dos tienen una cita que nunca se pierden. "Nos sentamos a ver Caso Cerrado, con la doctora Ana María Polo", dijo Milagros.

Según Ernesto, les gusta la manera que tiene esa jueza de decidir los casos en televisión. Incluso tratan de fijar sus citas médicas de manera que no les impidan ver el programa.
Milagros asegura que, como toda pareja, han tenido sus altas y bajas.

"No existe el hombre perfecto", afirmó. "El que te diga a ti que en un matrimonio no hay nada, te está mintiendo".

Al preguntarle el secreto de siete décadas de matrimonio, Milagros pensó un poco antes de contestar. "Ante todo, tiene que haber honestidad, amor, tolerancia y comprensión", dijo al fin.

Uno de los momentos más difíciles de la pareja fue en 1945, cuando Ernesto decidió mudarse a Nueva Jersey durante un año para completar una maestría en Ciencias Agrícolas.

"Me hizo mucha falta", recordó Milagros. "Solamente sabía de él por las cartas que me escribía cada semana o dos, dependiendo de lo ocupado que estuviera con sus estudios".

El día que Ernesto regresó a Puerto Rico fue uno de los días más felices para ambos, según Milagros. "Cuando lo vi, me abrazó y me besó", dijo, recordando el reencuentro.

Ernesto le prometió entonces a su esposa que jamás la dejaría sola. "Le dije que si volvía a New Jersey a hacer el doctorado era porque ella y los niños vendrían conmigo", dijo él.

Y así fue. Obtuvo el doctorado en 1954, pero jamás se volvieron a separar.

De acuerdo con la sicóloga Lisa Costas, el secreto de la felicidad de esta pareja es el compromiso que hicieron el día de su matrimonio.

"Ellos son de otra generación, donde separarse o divorciarse no era una solución a un problema matrimonial", explicó Costas. "Toma mucho tiempo acostumbrarse a otra persona y aprender a ser flexibles cuando vienen los problemas".

"Sin duda, ellos se dieron tiempo para el amor; aceptarse como eran y respetarse mutuamente", agregó.

Share this:
Loading Comments...
Loading
 

ADVERTISEMENT

Advertisement

Oops! Your email could not be sent because of the following errors: