Publicado: 31/12/2008
UN LUGAR SOBRE EL CARIBE - Acababa de anochecer y la tripulación de un avión de la fuerza aérea de Estados Unidos seguía con interés las actividades de una nave sospechosa que recién había partido de Venezuela.
"No está parloteando", dijo el teniente coronel de la Fuerza Aérea Bryan Dickson, comandante de la nave, al señalar que el aparato no estaba transmitiendo la señal estándar para los controladores de tráfico aéreo. "Quien no parlotea es sospechoso".
The Associated Press tuvo la oportunidad poco común de observar de cerca el centro de operaciones contra el tráfico de drogas del ejército de EEUU en el Caribe, zona de tránsito para el 30% de la cocaína con destino a esa nación.
Durante un vuelo de 12 horas a bordo de un avión E-3 del Sistema Centinela Aéreo de Control y Alerta (AWACS, la tripulación participó en una persecución de alta tecnología, que ilustró los amplios recursos militares que el ejército estadounidense y sus aliados emplean contra los narcotraficantes.
Pero también mostró cómo las posibilidades favorecen a los contrabandistas de drogas.
La oferta de acompañar a la tripulación conllevó ciertas condiciones: según las reglas militares, se prohíbe revelar muchos detalles, desde el número de tripulantes hasta el color o forma de los símbolos en las pantallas de radar que recuerdan a antiguos videojuegos. Ello tiene como fin evitar dar información a los narcotraficantes o a cualquiera interesado en las capacidades militares de EEUU.
El vuelo partió recientemente desde Curazao, isla unas 30 millas al norte de Venezuela, donde EEUU mantiene aviones y personal, y requirió de una maniobra de reaprovisionamiento en pleno vuelo.
Aunque permaneció en el aire el tiempo suficiente como para llegar a Alaska, la nave nunca dejó el Caribe mientras la tripulación trataba de identificar aviones sospechosos entre las decenas de naves que cruzan los cielos. La fuerza aérea también sigue barcos pequeños, una tarea aún más complicada, dado el fuerte tráfico en la región.
Entre los detalles mantenidos en secreto está la forma en que la tripulación supo que debía estar pendiente de la nave proveniente de Venezuela. La orden de hacerlo provino de un centro del comando antidrogas en Cayo Hueso, Florida, dijo el capitán Kim McClain, miembro de alto nivel de la tripulación. Pero el origen del informe es manejado como secreto.
Dickson, reservista proveniente de Denton, Texas, señaló la ruta de la nave, sobre mar abierto en dirección a Centroamérica, una distancia demasiado larga como para que el piloto no enviara señal alguna.
El ejército también despachó una nave de la Marina para revisar el número de cola del avión, el cual resultó falso.
Posteriormente, otro avión, de una nación que no puede ser mencionada, fue enviado a seguir al sospechoso, para luego regresar, dejando al E-3 como su único perseguidor
Se sabía poco de la nave sospechosa, aunque las autoridades militares creen tener una buena idea de qué es lo que pretendía su tripulación.
Cerca del 20% de la cocaína es embarcada por aire, un medio más caro que los envíos por mar, y los aviones solamente pueden transportar unas 1,000 libras de drogas por viaje, dijo el vicealmirante de la guardia costera Joseph Nimmich durante una entrevista antes del vuelo.
Alrededor del 90% de los vuelos con drogas parte de Venezuela, casi siempre con cocaína producida en la vecina Colombia, aliado cercano de EEUU. Washington ha acusado al gobierno del presidente Hugo Chávez de no cooperar en el combate al narcotráfico, algo que las autoridades venezolanas rechazan.
Los aviones de vigilancia siguen unos 600 vuelos y 100 barcos al mes. Hasta ahora han sido decomisados unos 166,000 gramos de heroína en Latinoamérica y el Caribe, con valor en la calle de $4,100 millones, aunque los niveles de éxito del programa son de apenas de alrededor del 5%.
La nave sospechosa fue seguida hasta Honduras y dos aviones de la Marina fueron enviados a seguirla, también desde un país que no debe ser mencionado.
Sin embargo, una vez en tierra, en una nación que no fue aclarada, los narcotraficantes bajaron su cargamento antes de que llegaran las autoridades, dijeron éstas sin dar más información.
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