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Renacentista con raíces en Tampa

HOMBRE Hispano del Año

Publicado: 21/09/2007

TAMPA -- El doctor Ferdie Pacheco dice que ha hecho con su vida lo que ha querido. Pero lo que lo hizo "casi famoso" fue su papel como médico del legendario Muhammad Ali, por lo que se le bautizó como el Dr. de la Pelea.

"Cuando estás al lado del sol, no te llevas mucha luz", dijo Pacheco.

La trayectoria de Pacheco abarca profesiones como comentarista deportivo, escritor, pintor, y hasta promotor de los derechos civiles. El médico aseguró que todo eso no lo hizo para ganar fama ni reconocimiento.

"Mi padre me decía: 'No te des un espaldarazo; si quieres hacer algo, hazlo", dijo. "No pienses mucho de ti mismo".

Este año, Tampa Hispanic Heritage Inc rindió homenaje a la labor del Dr. Pacheco al escogerlo como su Hombre Hispano del Año. Pacheco lo califica de honor merecido.

"Al menos, lo hicieron cuando estoy vivo", dijo bromeando.

Algunos consideran que a Pacheco no se le ha reconocido lo suficiente, sobre todo por su obra artística.

"En Tampa no se le valora en su justa medida", dijo Bibi del Rincón, artista español residente en Puerto Rico. "Ha dejado una impronta costumbrista. Todo lo que era Ybor City lo ha plasmado".

Y es que las obras de arte de Pacheco recogen la vida en el Ybor City donde se crió: los lectores de tabaquería, el dominó, los bailes de salón, cosas que Pacheco añora de las "décadas de oro" de los 30 y 40.

Su niñez transcurrió allí, pues su padre, nacido en Cuba, era propietario de una farmacia y su abuelo fue el cónsul español. De este último aprendió a apreciar el arte durante los días que pasaba junto a él contemplando distintas obras. Fue él quien lo alentó a ser artista.

"[Me decía]: ´Te estoy enseñando a ver. Vas a ser artista. Lo que un artista ve lo plasma en su canvas'", dijo.

Pero fue su padre quien le alentó a hacerse médico. Quería, sobre todo, que tuviera la educación de una institución estadounidense. Ese diploma, le decía su padre, le "traería mucho dinero" y así podría "dar a los pobres".

Y Pacheco cumplió. Salió de Tampa y terminó sus estudios de medicina en la Universidad de Miami. Allí estableció una consulta médica, ayudando a dos grupos étnicos que carecían de ella.

Comenzó en el vecindario de Liberty City, de afroamericanos de bajos recursos, convirtiéndose en lo que un colega calificó despectivamente de "médico de negros". Esto ocurrió en medio de la lucha por los derechos civiles, de acuerdo con Pacheco.

"Estuve allí por 25 años. Nadie me molestó y nadie me alabó por hacerlo", dijo. "Eso ha sido lo único que he hecho en mi vida que ha valido la pena".

Simultáneamente, tenía una clínica para refugiados cubanos en La Pequeña Habana. En ambos sitios tenía la regla de no cobrar por atender a menores de dos años o a mayores de 60.

En la clínica para afroamericanos fue donde Pacheco recibió a un paciente que le cambiaría la vida.
Siendo aún un joven boxeador, Muhammad Ali fue atendido por Pacheco. Desde entonces se volvió en su médico e incluso le dio mayores descuentos que al resto de sus pacientes durante su carrera: nunca le cobró por su trabajo, según Pacheco.

Pacheco conserva gran admiración por Ali, a quien considera "un súper héroe". Los 17 años que estuvo junto a él los narró en el libro Fight Doctor, en 1977. Fue Pacheco quien pidió al boxeador que se retirara.

"Se lo pedí porque estaba muriendo", dijo, airado, pues hablar sobre la salud de Ali no es un tema que le complace.

Pacheco se retiró antes de que Ali lo hiciera a inicios de los 80. Actualmente, la salud de Ali está deteriorada por el mal de Parkinson.

La labor de Pacheco fue instrumental para hacer del boxeo un deporte más seguro. Entre las medidas que recomendó estuvieron reducir los conteos y tener un médico disponible durante toda la pelea.

Pero Pacheco no abandonó el boxeo cuando dejó a Ali. Durante 25 años fue comentarista deportivo en inglés y español para las cadenas Showtime, HBO, Univisión, NBC y otras. Su labor le hizo ganador de dos Emmy.

En los últimos años, Pacheco se ha dedicado más a la venta de sus libros y pinturas, algo en que su esposa Luisita Pacheco juega un papel importante.

"Esta mujer es el 70% de mi vida, no el 100%", dijo Pacheco.

Ambos se conocieron hace más de 36 años durante un espectáculo de baile flamenco en que ella se presentaba.

Luisita lo alentó a pintar cuadros de mayor tamaño y darse a conocer más.

"Le dije que tenía que pensar en grande", dijo ella.

Su primera exposición fue en Nueva York y sus obras han sido galardonadas por el Museo de Luxemburgo, en París.

En su carrera como escritor, Luisita también ha sido indispensable. Ha mecanografiado cada manuscrito de Pacheco para presentarlos a las editoriales. "Por escribir tengo las manos hechas polvo", dijo.

Además de escribir sobre Ali, Pacheco ha escrito ficción basada en sucesos bélicos.

"Conoce mucho de la guerra, a pesar de ser tan pacífico", dijo su amigo Del Rincón.
También ha escrito recetarios, uno de ellos del Columbia Restaurant, donde Pacheco trabajó como mesero, cuando joven. Ese puesto gozaba de cierto prestigio, afirma Pacheco en uno de sus libros, e incluso podía equipararse al de "un beisbolista de los Yankees de Nueva York".
La de vida de Pacheco fue plasmada en un documental de HBO, titulado The World of the Fight Doctor, pero ahora el médico-pintor-escritor planea hacer una película basada en su vida. Su hija, de 24 años y cineasta, participaría en su producción.

"Tuve una vida maravillosa. Sólo me alegra mirar atrás", dijo Pacheco. "Tuve suerte de estar con Muhammad Ali, tuve suerte de ser parte del movimiento de derechos civiles, y todo lo que hecho con mis carreras, estoy muy satisfecho".


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