BUSCH GARDENS. Una nueva atracción está inspirada en varios bosques tropicales; entre ellos, uno de Ecuador
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Published: September 17, 2007
TAMPA - Los árboles llegaban hasta el techo, con sus ramas incrustándose en las paredes, y sonidos selváticos y cantos de pájaros arrebujaban el lugar. Dentro de una carpa ambientada como un bos¬que tropical, el jueves 7 de septiembre, Busch Gardens anunció el proyecto más ambicioso de su historia.
Se trata, tanto el ambiente de la carpa como el nuevo pro¬yecto, de una aldea en el medio de una exuberante selva y que lleva el mítico nombre de Jun¬gala. Su apertura está prevista para la primavera del 2008.
"Será una experiencia en una exótica jungla", dijo Dan Brown, gerente general del parque, "que ofrecerá a nues¬tros invitados la entrada a un mundo diferente".
La presentación estuvo acompañada de música afri¬cana y, además, de la presen¬cia de varios animales: una boa, dos papagayos, un gibón, un oso hormiguero y varios pájaros.
Un pequeño puente llevaba a otra sala, donde se mostró un video de presentación del proyecto.
Desde los bosques que abrazan la línea ecuatorial, empezó el video.
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Diez días antes, María Mercedes Pazmiño, una de las portavoces de Busch Gar¬dens, y el camarógrafo Glenn Nickerson, conocido por su trabajo en la serie televisa¬da de las aventuras de Jack Hanna, viajaron al bosque nublado de Mindo-Nambillo, al oeste de los andes ecua¬torianos, con la idea de con¬seguir videos para el día del anuncio.
"Jungala está inspirado en varias selvas del mundo, de Africa, América y Asia", dijo Pazmiño, "así que la idea era presentar un video real, dar autenticidad".
Llegaron a Quito, capital de Ecuador, el sábado 28 de agosto y al día siguiente, a las 8 am, partieron hacia occidente, tomando la Vía Calacalí-La Independencia, para llegar al bosque tropical de Mindo.
La hostería donde pernoc¬tarían estaba a casi 80 millas, pero el trayecto, que normal¬mente es de dos horas, duró 11, ya que paraban en cada lugar que consideraban inte¬resante y se adentraban junto a un guía local en la selva, cámara en mano.
Para Pazmiño, quien es ecuatoriana, no era un día común en el trabajo; pero sí lo era para Nickerson, quien poco antes había realizado un viaje similar a Ruanda.
"Queríamos estar cerca del ambiente, capturar hasta los sonidos naturales del lugar", dijo Pazmiño.
Esos sonidos, especial¬mente de pájaros, estuvieron presentes días después en la presentación.
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Una vez terminado el video, Mark Rose, vicepresi¬dente de ingeniería, y Glenn Young, vicepresidente de asuntos del zoológico del par¬que, lideraron una expedición por los cuatro acres de terre¬no de Jungala.
A diferencia del bosque de Mindo, la selva que estará en Busch Gardens tendrá ani¬males salvajes: la atracción será el hogar de 11 tigres de Bengala, seis orangutanes, 14 zorros voladores de Malasia –la especie de murciélago más grande del planeta–, más de 1,500 peces, gibones y hasta tomistomas, cocodrilos nativos de Indonesia.
Dos cascadas y un río serán importantes elementos visuales del lugar. Desde el puente que cruza el agua, los visitantes podrán ver a un lado a los tigres y al otro a los orangutanes.
Pero no será el único lugar desde donde se podrán ver los animales.
"En la caverna, no sólo se podrá observar a los tigres por los lados, sino que inclu¬so habrá un pasadizo en el techo por el cual podremos observarlos", dijo Young. "Es importante para nosotros que las personas se acerquen a los animales, que sólo los separe un ventanal".
Además, habrá dos juegos mecánicos: The Wild Surge, un vehículo neumático que, desde dentro de un cráter, lanza hacia arriba a 14 pasa¬jeros; y Jungle Flyers,
vehículos individuales cono¬cidos como "zip lines", que a 35 pies de altura envían a una persona deslizándose por una cuerda.
"La idea era renovar toda el área", dijo Rose. "Es la inver¬sión más grande, y más audaz, en la historia del parque".
También fue audaz el viaje para hacer el video de pre¬sentación.
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Pazmiño y Nickerson llegaron hasta una zona sumamente densa. El guía les explicó que debían montarse en una tarabita: una especie de andarivel que sujeta con tiras de cuero a una persona y que, gracias a una polea, se desliza a través de una cuerda tensada.
Es decir, los "zip lines" que tendrá el parque. Pero a diferencia de la tarabita que podrán disfrutar los que asis¬tan al parque temático, ésta tenía un fin práctico: era para cruzar una quebrada.
"Era una de las tomas que buscábamos, ya que es una de las atracciones principales de Jungala", dijo Pazmiño.
Primero pasó Nickerson, filmando. Después le tocó el turno a ella.
"Fue algo bastante aven¬turero, aunque bien plani¬ficado", dijo Pazmiño. "Pero siempre hay adrenalina".
Al siguiente día viajaron hasta la ciudad de Santo Domingo de los Colorados, para conocer a la comunidad indígena de los tsáchilas
Los tsáchilas son conocidos por sus conocimientos de sha¬manismo y medicina natural, pero también por teñirse los cabellos con achiote (de ahí el apelativo "los colorados").
"Queríamos ver cómo vivían, su artesanía, su músi¬ca; absorber su cultura", dijo Pazmiño.
Nickerson fue el primero en absorberla: el shamán de la tribu le hizo una "limpie¬za", para despojarle de todos los males.
Dos días después, regresa¬ron a la Florida.
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De vuelta en Tampa, durante la presentación de Jungala, Pazmiño resumió lo que para ella era el proyecto.
"Es una atracción donde se conjugan la interacción con el mundo animal, la educa¬ción y la adrenalina de los juegos", dijo.
Una adrenalina que ella, en los bosques que abrazan la línea ecuatorial, vivió en carne propia.
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